Este texto nos muestra uno de los muchos ejemplo en
los que el alumno no avanza en clase, ni en el ámbito educativo en general, por
el simple hecho de aburriré en clase, no estar motivado, no sentirse apoyado
por la profesora y sobre todo no ser comprendido, todo ello además, atendiendo
al hecho de que por parte de la profesora, no se quiera buscar ningún tipo de solución.
Es muy triste leer como un niño de tan corta edad,
el cual le quedan muchas cosas por hacer y por vivir, dice y se queja porque
quiere ser viejo, y más triste aún, debido a una tutora o profesora que carece
de profesionalidad, de sentimientos y no se preocupa por lo que le suceda a sus
alumnos, al contrario, lo único que consigue es desanimar más y más, de manera
progresiva a niños que necesitan un tipo de motivación más contundente, y no
satisfecha con todo eso, hace pensar a los padres que son los culpables de todo
y que ellos junto a su hijo en su casa se tienen que dedicar a recuperar todo
el tiempo perdido, por parte del niño, en el aula.
Los profesores son uno de los motores más importante
para que un niño o niña se adapte y progrese en la educación, el papel del
maestro o maestra debe ser motivador, esperanzador, debe saber apoyar tanto al
alumno como a las familias en momentos de recaídas, no perder la esperanza y también,
muy importante, buscar soluciones que junto a la familias se pueden llevar a
cabo y causen efectos positivos en los alumnos.
El problema que tenia la maestra de el texto en cuestión,
es, que no quería colaborar con las familias ni escucharlas, ni buscar
soluciones…solo mandaba malas noticias a casa y ponía pegas a toda acción que
el niño realizaba. De esta manera podemos comprobar los números casos de
abandono escolar que existen, debido a maestros y maestras de este tipo, donde
el único problema está en ellos mismos. No se debería dejar impartir clases y
mucho menos educación a este tipo de maestros, puesto que primero son ellos los
que deben de recibir un tipo de educación adecuada para trabajar con niños y
niñas en un aula.
Asimismo, cabe destacar la buena acción de la
familia, que sufriendo por su hijo, intentan hacer todo lo posible por que
cambie su visión sobre el colegio, de esta manera lo cambian de colegio y todo pasa
de un extremo a otro positivamente y radicalmente. Finalmente podemos decir que
para que un niño se sienta motivado en clase y en su vida en general, es muy
importante la colaboración tanto de los maestros y maestras como el de las
familias, sus apoyos condicionales y su comprensión.
Es de valorar e imitar el
papel que la familia de este niño hizo con respecto a su hijo y los buenos
resultados que obtuvieron gracias a todo el esfuerzo y a que nunca perdieron la
esperanza.


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