Con respecto al debate entre deberes si, deberes no, creo que existen tantos ventajas como desventajas y que somos cada uno de nosotros, tanto alumnos, maestros como familiares de forma individual, los que debemos sopesar esos dos contrapuntos para ver si estamos a favor o en contra de los mismos, o mejor dicho sin son necesarios y útiles o no.
Desde mi punto de vista lo que la viñeta quiere
transmitirnos es, tanto la cantidad de deberes que niños y niñas de muy contar
edad deben realizar cada día para superar las competencias básicas necesarias
para ser evaluadas de forma positiva, como que a pesar de la cantidad de
deberes, todo puede depender de la clase de deberes que sean.
En esta viñeta podemos comprobar, la clara
distinción entre los deberes del niño con respecto a los de la niña, los cuales
podrán servir para que, de manera creativa, se aprendan e interioricen mejor
los contenidos, o por el contrario, de manera sistemática y aburrida, se
resuelvan los ejercicios con el único fin de tenerlos bien y obtener una buena
nota, independientemente de si lo que hemos tenido que resolver nos ha servido
para algo, o no lo hemos aprendido.
De igual forma, Independientemente de la clase de
deberes, éstos pueden tener tanto ventajas como desventajas. Las ventajas pueden
ser: la adquisición de un hábito rutinario entendido como el repaso de cada
asignatura día a día, para no olvidar los contenidos expuestos en clase, y
sobre todo a modo de repaso. También nos podrán servir, con respecto a los
alumnos, para comprobar si hemos entendido todo lo explicado en clase y si
tenemos algo que rectificar o mejorar, y con respecto a los profesores, para
comprobar el nivel de comprensión de cada alumno o alumnos, de igual forma para
comprobar si han quedado los contenidos claros o tiene que volver a repetirlos
e incluso a modo de pequeña evaluación, e investigación.
Como desventajas, podemos destacar: la saturación de
deberes de los más pequeños, sin tener tiempo alguno para una de las cosas más
importantes en la etapa de infantil, como es el juego, o incluso para ningún
tipo de actividad extraescolar. Por otro lado, el sentimiento de discriminación
valorando a los más aventajados con los que van un paso más atrás, sin ningún
tipo de adaptación en las actividades. El miedo al solo hecho de que después de
8 horas lectivas, les espere en casa otro espacio de tiempo para los deberes, e
incluso el agobio de no tener a nadie que le pueda ayudar, a diferencia del
colegio donde siempre se puede y se debe pedir ayuda al maestro. Otra
desventaja muy importante, influida por el maestro, es el amplio abanico de
contenidos que tantos deberes suponen, sin poder centrarse en lo que
verdaderamente les importa o les servirá para su futura vida como estudiantes,
y con respecto al alumno, la falta de interés por los aprendizajes, con el
único fin de ir realizando tarea a tarea, para alcanzar los objetivos necesario
para ir avanzando de curso.
Como conclusión, en gran parte bajo mi punto de
vista, pienso que este tipo de metodología no se relaciona con la que debería
estar siendo hoy en día, puesto que esto se hacía antiguamente y el objetivo
que queremos conseguir es cambiar la educación, no retroceder en el tiempo.
Para ello en vez de mandar tanto deberes a casa, se pueden utilizar otras
técnicas más divertidas y motivadora en el aula, como son las TIC, para que de
esta manera se aproveche más el tiempo y no haya que llevarse deberes a casa.
Los niños también necesitan su tiempo de juego y descanso y no ser abrumados
por tantos deberes, en muchas ocasiones, inútiles e innecesarios.


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